Lucha contra el terrorismo comunista durante los años 40 y 50 (VI)

Así pues, desde el mismo comienzo de la guerra hubo en las serranías andaluzas occidentales partidas de terroristas. De ellas, en general pequeñas, descoordinadas y de corta vida pues, fueran las fuerzas del orden, los propios vecinos organizados o las esporádicas intervenciones de unidades del Ejército, al poco de mostrarse quedaban desbaratadas.

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En Andalucía.-

Terrorista de Sierra Morena

Fue en su zona occidental, es decir, la que tras el Alzamiento quedó en mano nacionales, donde antes que en el resto de España surgió este trágico fenómeno, iniciándose en ella la primera fase desde muy temprano. Las causas son claras: aunque las tropas nacionales consiguieron hacerse con las principales capitales andaluzas –Cádiz, Huelva, Sevilla, Córdoba y Granada–, así como con las poblaciones más significativas de dichas provincias, no fue tan rápido ni fácil hacerlo con las más pequeñas y menos aún con el campo donde quedaron emboscados muchos restos de las columnas y unidades rojas disueltas por el rápido avance de las tropas nacionales hacia Madrid; también debido a que las provincias andaluzas habían sucumbido desde hacía años en buena parte a la intensa propaganda marxistas que se hizo siempre en ellas. Además, la marcha de la guerra, que durante todo 1936 y 1937 no estuvo nada clara para los nacionales, hizo que los huidos al monte conservaran sólidas esperanzas de que las tropas rojas pudieran hacerse con la victoria, lo que les motivó para sostenerse en el campo procurando incordiar la retaguardia nacional; de todas formas sus actuaciones durante dichos años y los posteriores no tuvieron significación militar alguna ni incidencia en la marcha de la contienda, consiguiendo sólo en algunos momentos distraer algunas unidades del Ejército que ante el aumento de los robos tuvieron que actuar a fin de devolver la calma en aquellas tierras.

Así pues, desde el mismo comienzo de la guerra hubo en las serranías andaluzas occidentales partidas de terroristas. De ellas, en general pequeñas, descoordinadas y de corta vida pues, fueran las fuerzas del orden, los propios vecinos organizados o las esporádicas intervenciones de unidades del Ejército, al poco de mostrarse quedaban desbaratadas. La principal zona de actuación se localizó en Sierra Morena, histórico y tradicional refugio de bandoleros, donde llegó a cuantificarse en cerca del millar los huidos que, en grupos, quedaron en el monte sobreviviendo de robos y atracos a la espera de la mejor oportunidad para pasarse a zona roja; sólo en algunos casos contados intentaron sabotajes o secuestros. Cuando se produjo algún encuentro con la Guardia Civil normalmente fue corto, pues los terroristas rehuían el combate, no obstante lo cual la Benemérita tuvo que registrar sus primeras bajas, algunas de ellas mortales.

Destacar de estos primeros momentos el enfrentamiento ocurrido en Enero de 1937 entre un numeroso grupo de terroristas y la Guardia Civil en el término municipal de Aznalcollar (Sevilla), para el que se sumó a la Benemérita algún destacamento del Ejército allí estacionado y no pocos vecinos, que concluyó con doce terroristas muertos y un Capitán y tres guardias heridos. En dicho mes, otro grupo de terroristas intentó “tomar” la localidad de Nerva (Huelva), saldándose el incidente con un duro enfrentamiento entre ellos y la Guardia Civil, apoyada por falangistas vecinos de la zona, como consecuencia del cual dieciséis terroristas fueron abatidos. En Junio de 1937 se consigue desmantelar, tras duro enfrentamiento, la partida del “Zorro” cuya especialidad era apalear a los propietarios de los cortijos que asaltaban, al lograr abatir a seis de ellos en el término municipal de Linares de la Sierra (Huelva). El “Zorro” conseguiría escapar y continuar con sus acciones al frente de una nueva partida, una cuyas más señaladas acciones sería el asesinato de tres vecinos de la localidad de El Berrocal (Sevilla) que habían previamente secuestrado. En Diciembre, el “Zorro” asaltaba un caserío en Fuente la Concha (Sevilla) donde asesinó a dos personas y violó a una mujer, tras de lo cual quedaron cercados a los pocos días por la Guardia Civil que consiguió por fin abatir al “Zorro” y a tres más quedando la partida desarticulada para siempre.

Banda de terrositas en Sierra Morena

Otro grupo, formado por unos sesenta individuos, intentó la “toma” de Linares de la Sierra (Huelva), pero los vecinos consiguieron ahuyentarlos a tiros, marchando a Aracena en cuyas cercanías interceptaron varios vehículos y algún autobús, robando a sus ocupantes, hasta que en uno de estos últimos toparon con un Alférez Provisional y un Cabo de Infantería que iban de permiso, a los que asesinaron, junto a otros cuatro viajeros. Tras tamaña felonía, algunos optaron y consiguieron pasar a zona roja, mientras otros continuaron con sus actividades terroristas que se volvieron aún más sangrientas cometiendo varios asesinatos por la zona; algunos de ellos realmente crueles como el del guarda y un trabajador de un cortijo a los que mataron a golpes. Enfrentados con un destacamento del Ejército que les seguía la pista en el cortijo el Vínculo, del término municipal de Aroche (Huelva), consiguieron escapar no sin antes dar muerte al Alférez Provisional que lo mandaba. Tras lo anterior, asesinaron a tres vecinos de Cumbres de San Bartolomé (Huelva), pero la Guardia Civil, que seguía su pista, les cercó en Cumbres Mayores donde, apoyada la Benemérita por vecinos de la zona, se logró abatir a un total de catorce terroristas disgregándose definitivamente los restantes, alguno de los cuales se entregaría después a las autoridades.

Otra con cierto protagonismo fue la partida de José Martín (a) “Tripas” –quien se había fugado de un penal cuando estaba a la espera de sentencia por haber cometido varios asesinatos y robos, pasando a integrar la partida de Juan Manuel García Martínez (a) “Chato de Malcocinado”–, compuesta por quince terroristas muy dados a los secuestros de gente adinerada y a los robos en cortijos, hasta que en Enero de 1943 cometen dos asesinatos en Azuaga (Badajoz), tras de lo cual las rivalidades internas por el reparto de los botines que venían consiguiendo y porque uno de la partida, Lorenzo García Romero (a) “Chato de Huelva”, le había robado la amante a “Tripas”, quien juró matarle, provocaron su fraccionamiento en tres partidas una de las cuales pasó a ser dirigida por el “Tripas” y otra por su rival “Chato de Huelva”. Tras varias acciones, “Tripas” terminaría siendo cercado en Octubre de 1944 por la Guardia Civil en un barranco cercano a la localidad de El Pedroso  (Sevilla), donde por fin sería abatido junto con otros tres más.

Julián Caballero (a) “Bigotes”

En Córdoba surgió también enseguida el terrorismo por las razones ya aducidas para toda Andalucía. Destacó Julián Caballero Vacas (a) “Bigotes”, fanático comunista, destacado jefe local del PCE desde 1933 y miembro de su Comité provincial de Córdoba, había estado poco antes de la guerra en Rusia para formarse, volviendo a España donde consiguió llegar a alcalde de su localidad natal, Villanueva de Córdoba, cometiendo durante la guerra numerosos crímenes, formando junto con sus hermanos, Bartolomé y Cornelio, al terminar la Cruzada, una partida terrorista en la que figuraba también su amante que había sido asimismo delegada local femenina del PCE antes de la guerra. Su especialidad inicial fueron los robos en cortijos aislados, llegando a cometer más de un centenar, algunos de ellos en tierras de Ciudad Real.

Hecho singular de esta partida fue lo ocurrido en Septiembre de 1940 en la pequeña localidad de Labradillos de Alcaracejos (Córdoba), cuando la Guardia Civil, que seguía la pista de varios terroristas, logró abatir a uno de ellos que se les enfrentó armado con una pistola ametralladora. Días después, los guardias, que eran sólo cinco, lograban volver a cercar a los restantes, una veintena, en el paraje conocido como La Piedra la Loba. El enfrentamiento fue muy duro, alargándose durante una hora, siendo abatidos seis terroristas, a cambio de la vida de cuatro de los guardias. El último de los guardias continuó disparando hasta agotar las municiones, tras de lo cual emprendió la retirada logrando refugiarse en una finca cercana, mientras los restantes terroristas huían al monte. Circunstancia trágica fue que a los cuatro guardias les había ayudado como guía un joven vecino llamado Manuel Vilaseca, quien por ello sería “ajusticiado”, es decir, asesinado ¡siete años después!, en 1947, cuando volviera por aquella zona el “Bigotes” y lo ahorcó colgándolo de un árbol. No mucho tiempo después, en Junio de ese año mismo año de 1947, “Bigotes”, junto con su amante Mª Josefa (a) “Mojea”, y cuatro terroristas más, serían abatidos por la Guardia Civil en las cercanías de Villaviciosa (Córdoba).

Algunos de los integrantes de la partida terrorista de “Los Jubiles”.

En la provincia de Córdoba, entre Adamuz y Bujalance, destaca en esta primera fase la partida de “Los Jubiles” integrada por los hermanos Francisco –que era el jefe–, Juan y Sebastián Rodríguez Muñoz –todos ellos utilizaban el alias de “Jubiles”— que comienza a actuar en 1940 cometiendo cuatro asesinatos y numerosos robos. Tras ello pasan a Jaén logrando incrementar su número al sumárseles siete terroristas más. Después de los consabidos robos, en 1942 asesinan al propietario de un cortijo, para después ocultarse en Sierra Morena. En Mayo de 1943 la Guardia Civil logra detener a uno de los componentes, pero la partida, que ha crecido, consigue un cuantioso botín de 125.000 pesetas tras secuestrar a un vecino de Villanueva de la Reina (Jaén). El 12 de Diciembre, en un enfrentamiento con la Guardia Civil, se logra abatir a Francisco “Jubiles”, se detiene a otro de la partida y todo ello lleva a su vez a la detención de cerca de treinta enlaces y colaboradores, gracias a lo cual, a los pocos días, ya en Enero de 1944, se localiza a la práctica totalidad de la partida en un caserío de la localidad de Montoro (Jaén), consiguiéndose abatir a los otros dos hermanos “Jubiles” y a siete terroristas más quedando la partida disuelta.

Francisco Osuna (a) “Vidrio”.
Contrapartida de la Guardia Civil.

También con base en Córdoba actuó Francisco Osuna Galiot (a) “Vidrio”, comunista fanático que durante la guerra había sido el responsable directo del asesinato de siete de sus vecinos del pueblo de La Carlota (Córdoba), de donde era natural. La partida del “Vidrio” actuó en Sierra Morena, entre Jaén y Ciudad Real. Durante 1940 y 1941 se dedicó a los robos, perdiendo no obstante algún que otro hombre en enfrentamientos con la Guardia Civil. Durante 1942 y 1943 la partida experimentó tanto incrementos como fraccionamientos por disensiones internas. De sus actuaciones, además de los robos, destaca el asesinato de un vecino de Fuencaliente (Ciudad Real) con el único objeto de robarle la escopeta con la que estaba cazando; asimismo, unos de sus integrantes, actuando por separado, apaleó brutalmente en 1944 a los habitantes de una finca del término municipal de Almodóvar del Campo (Ciudad Real) a los que además robaron. A principios de 1945 parte de la partida, dirigidos por Victoriano Padilla Aina (a) “Asturiano”, torturan con simulacros de ahorcamiento al propietario de una finca del término municipal de Calzada de Calatrava (Ciudad Real) al que cuelgan una y otra vez de una cuerda preparada para romperse. El 26 de Abril de 1946 asaltan la Delegación Sindical de la localidad de Viso del Marqués (Ciudad Real), donde roban lo que había en la caja y una máquina de escribir. Finalmente, la partida fue localizada por una contrapartida de la Guardia Civil en su refugio ubicado en un recóndito paraje de Despeñaperros, resultando muertos el “Asturiano” y dos más, así como otros varios heridos; uno de éstos, al acercársele el Sargento jefe de la contrapartida para prestarle socorro le mató de un tiro.

Destacada fue también la partida de Tomás Villén Roldán (a) “Cencerro”, en un principio lugarteniente de Manuel Castillo Padilla (a) “Salsipuedes”, que comenzó a actuar a partir de 1941 en Jaén y Granada, contando como uno de sus mayores éxitos el del atraco, el 23 de Septiembre de 1944, de cerca de una treinta de feriantes en una de las carreteras de acceso a Granada, así como la retención durante varias horas de otros sesenta. La partida de “Cencerro” creció de manera desmesurada llegando a ser una de las más importantes de la zona, lo que no obstante no le llevó a aceptar la disciplina del partido, prefiriendo actuar por su cuenta consciente de su fuerza; tal esa que en 1947 llegaría a fraccionar la partida asignando a cada grupo zonas de actuación propias. Finalmente, la partida sería detectada en un cortijo de la localidad de Valdepeñas (Jaén) en el que, al intentar la Guardia Civil penetrar en él fue sorprendida por varias ráfagas de subfusil y no pocas granadas de mano, resultando heridos dos guardias. De esa primera casa los terroristas, a los que acompañaban dos enlaces, pasaron a otra cercana que en realidad era una especia de cueva habilitada como vivienda. Atrincherados en ella, la Guardia Civil no tuvo más remedio que recurrir al uso de la dinamita, a pesar de lo cual, debido a la dificultades que ofrecía la cueva, los terroristas pudieron resistir en ella durante todo el día, pudiéndose terminar con ellos sólo después de prácticamente derruirla con nuevas cargas dinamita. El resultado fue de seis terroristas muertos, entre ellos “Cencerro”, tres guardias heridos y un paisano, que apoyaba a los guardias, muerto.

Caso atípico del terrorismo en Jaén fue la partida de Juan Carrascosa Casas (a) “Sargento Chamorro”, quien al producirse el Alzamiento Nacional estaba preso en el penal del Puerto de Santa María, en Cádiz, cumpliendo condena por delitos comunes, quedando en libertad por un error de la autoridades nacionales del momento al creerse que permanecía en prisión por ser falangista. Presentado voluntario, hizo toda la Cruzada con el Ejército nacional, llegando al grado de Sargento en 1939. Terminada la guerra, Carrascosa robó la caja de su unidad y desertó, momento en el que junto a un sobrino, un primo y algunos amigos de sus tiempos de delincuente común formó la partida que comenzó a actuar en 1943, bien que al poco de cometer varios robos fueron todos detenidos.

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Comenzada la segunda fase, en lo que respecta a Andalucía, el PCE eligió Sevilla como lugar que consideró idóneo para establecer sus cuadros dirigentes, ya que desde ella podían irradiar sus instrucciones tanto a la zona Córdoba-Badajoz, como a la de Granada-Málaga que fueron las dos principales en que quedó dividida Andalucía a estos efectos. No obstante lo dicho, hay que resaltar que debido a la tendencia especialmente individualista y anárquica del andaluz, le fue muy difícil a la dirección del PCE ejercer el control que hubiera querido sobre las partidas terroristas andaluzas que en su mayoría actuaron siempre por libre. Aun así, el PCE intentó la creación, en la zona Córdoba-Badajoz, de la que denominó “3ª Agrupación”, y para la de Granada-Málaga las que denominaría “Agrupación Roberto” –sin duda la más efectiva con mucho de toda Andalucía, así como de buena parte de las que existieron en toda la Península– y “Fermín Galán”. Otra particularidad del terrorismo comunista en Andalucía fue que el partido utilizó en muchas ocasiones como vía de infiltración de terroristas las costas africanas, procediendo varios de sus activistas de Argelia, donde como sabemos muchos había pasado al terminar la guerra, siendo internados en campos de concentración en Orán.

Dionisio Tellado (a) “Mario de Rosa”.

La “3ª Agrupación” fue organizada por Dionisio Tellado Vázquez (a) “Mario de Rosa” enviado ex profeso por el partido desde Madrid a tales efectos, quien la subdividió en dos “Divisiones”, la 31ª y 32ª, estando la primera formada por tres “batallones” y la segunda por uno; a su vez, éstos estaban compuestos por dos “guerrillas”, cada una de entre cuatro a seis terroristas. Consecuencias destacadas del terrorismo en Andalucía sería que en algunos momentos no pocos colonos y labradores que vivían aislados se vieron forzados a abandonar el campo para buscar refugio en las ciudades o pueblos grandes, en gran medida forzados porque los terroristas andaluces aplicaron un sistema eficacísimo para hacerse con colaboradores que fue el de asesinar a aquellos que se negaban a prestarles apoyo, por lo que muchos de los que colaborarían con ellos lo hicieron en realidad por miedo. No obstante lo dicho, la distribución de jefaturas acarreó a “Mario de Rosa” no pocos quebraderos de cabeza, toda vez que en Andalucía la disciplina comunista era más que relativa y todos se consideraban con derecho a mandar y poco menos que nada obligados e inclinados a obedecer.

Por su parte, “Mario de Rosa”, viéndose jefe máximo de la “3ª Agrupación”, tampoco se recató de actuar como si lo fuera de un ejército o incluso de un país, dictando “bandos” que hacía públicos y que distribuían las partidas tras cometer alguna acción. Entre otros, basten como muestra de sus delirios los siguientes párrafos de dos de ellos:

* “Mario de Rosa”, comandante de la 3ª Agrupación del Ejército Nacional Guerrillero… HAGO SABER: He comprobado que el enemigo nazi-falangista, lleno de ira y despecho, ante el calor que las masas de nuestro pueblo prestan al movimiento guerrillero, recurren a los más ruines y viles medios para sembrar la inquietud y restablecer el terror. Ante este hecho, los individuos propicios, por debilidad, a caer en la provocación del criminal enemigo, deben conocer con qué grado de SEVERIDAD ordenaré castigarlos, en nombre de los más altos intereses de la Patria… A tal efecto, advierto que son actos de colaboración criminal con el enemigo nazi-falangista:

  1. a) Tomar represalias o incitar a tomarlas contra los desterrados, presos, sancionados, etc., y sus familiares o los familiares de los exiliados.
  2. b) Tomar represalias o incitar a otros a tomarlas contra los familiares de los guerrilleros.
  3. c) Negar auxilio a los guerrilleros o darles noticias o informes falsos.
  4. d) Comunicar al enemigo noticias de los guerrilleros, tales como dónde se les vio o dónde se vio la pista que delate su presencia o su paso por un lugar.
  5. e) Delatar o entregar al enemigo a los españoles que colaboran con los guerrilleros.

Todos los individuos que cometan alguno de los actos de colaboración con el nazi-falangismo expresado serán castigados inexorablemente por los guerrilleros…

Dado en Sierra Morena, a 13 de Junio de 1946…”.

* “… Todo camión, alsina, coche de turismo, que preste servicio a la Guardia Civil y Fuerzas Armadas del Estado y comarcales, habrá contraído una gran responsabilidad… Los chóferes que presten servicio en estos vehículos serán considerados enemigos… Todo patrón u obrero que incumpla esta ley habrá contraído una responsabilidad criminal y será juzgado como tal… Dado en Sierra Morena, a 1º de Octubre de 1946…”.

Pero como hemos apuntado, la severidad, exageración y extremismo de “Mario de Rosa” chocó enseguida con la idiosincrasia andaluza provocando enfrentamientos y rivalidades, distanciamientos e insubordinaciones, así como incluso deserciones, todo lo cual hizo que su pretendida y férrea organización diera al traste, no pudiendo impedir que cada partida terminara actuando por su cuenta.

En Septiembre de 1946, muerto “Comandante Carlos” en Talavera de la Reina y detenido “Fermín” en Madrid, “Mario de Rosa”, desligado de toda obediencia a la dirección del partido, convocaba una reunión de los más destacados terroristas de la “3ª Agrupación” para, además de demostrar su descontento con la marcha del terrorismo en Andalucía, informar que ahora más que nunca él era el máximo responsable de la agrupación, procediendo a una nueva reestructuración; bien que la misma no dejó de ser pura fantasía irrealizable en la práctica. Lo que sí fue novedad, y expreso decreto de “Mario de Rosa”, fue que los que se quisieran unir a ellos a partir de ahora debían reunir una serie de condiciones muy concretas como eran: “…Estar avalado por la organización guerrillera del Llano. Tener una actuación y formación política que garantice su firmeza. Ser físicamente joven y fuerte, esto es, que no padezca ninguna enfermedad que le inutilice para esta clase de vida. Espíritu de sacrificio, probado también, que garantice que es hombre que no se deja conminar por los caprichos ni se desmoraliza por los esfuerzos fuertes y las privaciones. Todos los movilizados deben conocer, con anterioridad a su incorporación, qué es el Ejército Guerrillero y cómo en él no hay más derechos, hoy, que luchar y sacrificarse. Así como que al incorporarse a nuestras filas renuncia a la libertad individual y a la familia.”.

Manuel Hidalgo (a) “Bellota”. (Foto del servico militar)

De acuerdo con lo anterior, uno de sus más destacados jefes de partida, Manuel Hidalgo Medina (a) “Bellota”, iría aún más lejos y decretaría lo que aquél no se había atrevido a poner por escrito, seguramente por una cuestión de mera estética, “…(los que quisieran incorporarse a su partida deberían) venir avalados por la organización del Llano, y, a ser posible, deben venir responsabilizados, eliminando a un caracterizado criminal de la localidad…”, es decir, que el nuevo “recluta” debía primero asesinar a alguien de su pueblo y luego echarse al monte donde con tal “aval” sería recibido con los brazos abiertos.

No obstante todo lo anterior, y a pesar de que “Mario de Rosa” intentó impulsar las acciones de sus partidas, no lo conseguiría, lo que unido a la cada día más eficaz labor de las fuerzas del orden, le llevará a abandonar en 1947 la jefatura de la “3ª Agrupación” que languidecerá hasta desaparecer por completo a finales de 1949, no sin que entre sus actuaciones más deplorables, junto con los consabidos atracos, robos, matanzas de ganado y algún secuestro, estuvieran el ahorcamiento en Enero de 1948 de un pastor en Campillo de Llerena; la tortura y ahorcamiento del guarda de una finca en Hinojosa del Valle; el ahorcamiento en Enero de 1949 de un matrimonio en Monterrubio de la Serena; el ahorcamiento de un mayoral y el asesinato del pastor de una finca de Llerena. Todas las localidades citadas son de la provincia de Badajoz.

Ricardo Beneyto (a) “Vicente”.

Caso destacado y muy particular fue el de Ricardo Beneyto Sopeña (a) “Vicente” y “Felipe”, militante comunista desde su juventud, quien durante la guerra fue comisario político de varias unidades comunistas en los frentes de Extremadura y Córdoba. Huido a Orán, organizó en la colonia francesa la estructura del PCE con gran eficacia, motivos todos ellos por los que fue llamado a Toulouse por Santiago Carrillo, designándosele para entrar en España a fin de organizar el terrorismo en Andalucía. Entró en la Península en 1945 recalando primero en Barcelona donde participó en diversas reuniones con terroristas de los que comenzaban a actuar en Levante. Trasladado a Madrid, donde permaneció a la espera de instrucciones, marchó a Granada para intentar poner orden en los grupos terroristas que ya actuaban en dicha provincia. Tras ello fue a Sevilla donde estructuró el Comité Regional del PCE, bien que al poco quedaba desmantelado por la Policía de la capital hispalense, siendo él mismo detenido en Junio de 1947. Sometido al correspondiente consejo de guerra, se demostró hasta la saciedad que en los trasiegos antes descritos había impulsado personalmente o tomado parte en medio centenar de atracos, otros tantos secuestros, veintidós asesinatos y la muerte de cuatro guardias civiles, por lo que fue condenado a muerte y ejecutado a pesar de que el PCE logró organizar una impresionante campaña de propaganda internacional en favor del indulto para tan “distinguido” dirigente.

Otro caso sonado, bien que a nivel local, fue el de Máximo Muñoz Jorge (a) “Botijo”, natural de Helechosa de los Montes (Badajoz), de quien se sabía que durante la guerra había estado implicado en varios asesinatos, comunista fanático y persona altamente peligrosa, que apareció, procedente de Francia, en 1944, refugiándose en casa de su mujer en el pueblo citado. Como quiera que por algunas informaciones se sospechó a comienzos de 1945 que pudiera estar allí, se presentó en ella el jefe del puesto de la Guardia Civil del pueblo acompañado de otro guardia, los cuales fueron sorprendidos por el “Botijo” que abrió fuego contra ellos desde el interior de la casa nada más verlos aparecer, matando a ambos. Tras ello, el terrorista les quitó las armas y salió corriendo a la calle, instante en que los vecinos se alarmaron, acudiendo al lugar un guardia municipal al que el “Botijo” asesinó de un disparo, topándose al poco con el alcalde que acudía armado al oír el escándalo, recibiendo de parte del terrorista el impacto de una granada de mano, consiguiendo no obstante el edil, antes de morir, herir en el cuello al terrorista que, aun así, siguió huyendo, hiriendo de sendos disparos a dos vecinos más. Finalmente, al día siguiente, organizada la correspondiente batida, fue encontrado el cadáver del terrorista que había muerto desangrado por la herida que le causara el alcalde.

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Manuel Hidalgo (a) “Bellota”.

A partir de mediados de 1944 actúa, como teórico jefe de la “31ª División”, Manuel Hidalgo Medina (a) “Bellota”, recalcitrante comunista que durante la guerra había sido Teniente de Artillería del Ejército rojo y que al final de la misma había sido condenado a muerte, logrando fugarse en 1940 del penal de Hinojosa del Duque –junto a otros veinte presos–, escapando al monte donde se unió a una partida terrorista de las primeras que comenzaban a actuar en Córdoba. El 24 de Septiembre de 1944 asaltaba el polvorín de la mina Araceli; al mes siguiente cometía algunos atracos en Puerto Urraco (Badajoz), donde hirieron gravemente arrojándole varias granadas de mano a un vecino que se negó a abriles la puerta de su casa. A comienzos de 1945 “Bellota” pasó a dirigir una de las partidas de la “Agrupación Guerrillera de Ciudad Real”. En agosto de dicho año acompañó a “Mario de Rosa” a Córdoba para intentar organizar la agrupación de dicha provincia, lo que no consiguieron hasta Mayo de 1946, tras una importante reunión con otros varios terroristas celebrada en el cortijo “Las Dalias“, en la sierra de los Santos, término municipal de Villaviciosa en Córdoba.

Acto de los más execrables y reprobables de todo el terrorismo comunista lo cometería “Bellota” y su partida cuando, el 8 de Mayo de 1946, y como represalia por la muerte hacía unos días de uno de los suyos en un enfrentamiento con la Guardia Civil en un molino denominado La Dehesilla, en las cercanías de Monterrubio (Badajoz), se presentaban en el lugar y ahorcaban en unos árboles al dueño, a su hijo y a una sobrina después de haber sido ésta violada repetidas veces. Como pretendida justificación de tan horrendos crímenes esparcieron por el molino una octavilla en la que se leía “…este individuo era un refinado criminal nazi-falangista, haciéndose autor de la muerte de diez o doce obreros honrados, que únicamente por tener instintos criminales había llevado a cabo dichos asesinatos, por cuyos crímenes había encontrado un puesto de honor en el régimen actual que es el que sigue robando, asesinando y maltratando a todas cuantas personas son honradas, por todo cuanto arriba queda expresado, la justicia guerrillera le hace convicto y confeso del delito de alta traición para la Patria y se ejecuta al traidor presente…”; ni que decir tiene que el propietario del molino ni había asesinado a ningún obrero, ni mucho menos culpa alguna tenía de que la Guardia Civil topara con los terroristas en su molino, llamando la atención que en la nota para nada se hablara de la supuesta causa para el ahorcamiento del hijo y menos aún de la violación múltiple y ahorcamiento de la sobrina.

El 13 de Mayo de 1946, al mando de 40 terroristas, “Bellota” llevaba a cabo el asalto y voladura del polvorín de la “Sociedad Metalúrgica” de la localidad de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba), del que previamente habían extraído gran cantidad de explosivos que se llevaron. En Agosto de 1946 partió con once terroristas de su principal campamento, sito en la finca de las “Las Dalias”, con el objetivo de abrir nuevas bases de actuación por la zona de La Granja de Torrehermosa y Azuaga (Badajoz), siguiendo órdenes de “Mario de Rosa”, consiguiendo el éxito en su misión regresando eufórico. El 24 de Septiembre los hombres de “Bellota” asaltaban de nuevo el polvorín de la mina Araceli, llevándose dos cajas de dinamita. El 20 de Noviembre colocaban una bandera republicana en una calle de Granja de Torrehermosa (Badajoz), localidad en la que funcionaba una célula comunista de apoyo integrada, entre otros, por Manuel Naranjo, un importante propietario de la zona –quien regularmente proporcionaba a los terroristas dinero, alimento, armas y municiones– y José López Santiago, el maestro del pueblo, los cuales terminarían por ser detenidos. El 30 de Diciembre de 1946 un grupo a su mando prendió fuego al cortijo Las Hortes, de Fuente Obejuna (Córdoba), en represalia por no haber accedido días antes a entregarles 15.000 pesetas. Al día siguiente “Bellota” y su lugarteniente, Claudio Granados Aranda (a) “Redimido”, mataban a un guardia civil en Granja de Torrehermosa.

Cadáver de terrorista abatido.

A comienzos de 1947 la partida de “Bellota” llevaría a cabo dos represalias –el ahorcamiento de dos ferroviarios en Fuente Obejuna y de un guarda de la finca La Muela, en Hornachuelos–, así como el “ajusticiamiento” por discrepancias ideológicas de Santiago Luna Luque (a) “Leocadio”. El 21 de Julio secuestraban a Rafael Nevado en la finca Los Albercones, en Villaviciosa (Córdoba), obteniendo 50.000 pesetas por su rescate. El 3 de Agosto ahorcaban a Antonio Chacón en la finca La Alcornocasa de Villaviciosa. El 25 de Octubre prendieron fuego a la finca Buen Agua, días después de negarse su propietario a entregarles 50.000 pesetas. En la primavera de 1948 “Bellota”, acosado por la Guardia Civil, se escondió en la sierra norte de Córdoba. Finalmente, el 5 de Abril de 1949, caería abatido en un enfrentamiento con la Guardia Civil en el chozo Posteruelos, en las cercanías de Villaviciosa.

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Caso muy particular fue el de Lorenzo Jiménez Gaete (a) “Madero”, vecino de Granja de Torrehermosa, quien, en unión de tres más de dicha localidad, se incorporaron a la partida del “Timochenko” en Otoño de 1946 una vez fue desmantelada la célula comunista que venía funcionando en tal pueblo. “Madero” era persona con ciertas carencias mentales que por su inclinación criminal y a obedecer ciegamente lo que sus jefes le mandaban fue utilizado durante su corta, pero intensísima vida como terrorista, como sicario, cometiendo varios asesinatos por encargo directo de sus jefes como fueron el del alcalde pedáneo de Aldea Cuenca (Córdoba) y el “ajusticiamiento” de varios terroristas acusados de traición; también en vulgares represalias especialmente contra mujeres cuando estaban indefensas en cortijos aislados. “Madero” caería abatido por la Guardia Civil, junto con dos más, en las cercanías de Llerena (Badajoz), en Abril de 1947; como epitafio de tan “ejemplar” personaje, “Mario de Rosa” escribiría en la revista “Combate” de las JSU comunistas “…el enemigo nazi-falangista nos ha matado a nuestro inolvidable “Madero”, quien a sus veinte años de edad ofrendó su vida llena de juventud y optimismo a la noble causa del proletariado…”.

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En la provincia de Málaga, desde el momento de su liberación por las tropas nacionales en Febrero de 1937, surgieron, como ocurrió en el resto de Andalucía occidental, partidas de terroristas formadas bien por huidos de las unidades rojas desechas, bien por vecinos cuya ideología comunista les impedía aceptar la derrota. Sí que hay que resaltar que tanto en esta primera fase, como a partir de 1946 con la segunda, siempre hubo por parte de los terroristas que actuaron en ella una mayor inclinación, si cabe, al asesinato, que en otros lugares de Andalucía.

Armamento intervenido a una banda de terrositas.

En Junio de 1937 actúa ya la partida del “Tabarrito” que en unión de tres más realizó sus acciones en la Serranía de Ronda, asesinando en Agosto a un Teniente de la Guardia Civil al que encontraron en el autobús de la línea Málaga-Ronda que habían detenido en la carretera. En Octubre cometen otros dos asesinatos, al tiempo que la partida crecía con nuevas incorporaciones. En Junio de 1938 asesinan a un vecino de Alora para robarle la ropa. En 1939 se le unen nuevos terroristas. En Diciembre de 1940 cometen otro asesinato. En Marzo de 1942 la Guardia Civil lograba abatir al “Tabarrito” y con ello la partida se disolvió.

Otras dos partidas surgen en 1937: la de “Chaparro”, de corta actividad, pues ese mismo año son abatidos tres de ellos, disolviéndose la partida; y la de “Casares” que actuó en Sierra Bermeja compuesta en un principio por unos quince terroristas –entre otros Germinal Mateos, “Razones” y “Vinagre”; Manuel Uceda Lucas; Juan Valader Mena “Pabuceno” y “Gordillo”; José Blanco Trujillano “Blanquito” y “Tejerina”; Sebastián Sánchez Jiménez “Calero” y Francisco Guerrero Ruiz “Contreras” y “Asturiano”–, la cual subsistirá hasta 1950. Será costumbre de esta partida su fraccionamiento y reagrupamiento según la acción a realizar, permaneciendo fuera de la órbita del partido aun cuando éste intentó en repetidas ocasiones atraerla hacía sí a partir de 1946. Su modus operandi preferido eran los atracos y secuestros, tras de los cuales se repartían el botín y se dispersaban hasta que llegaba el momento de dar otro golpe; en algún caso las disputas por el reparto terminó en duro enfrentamiento entre ellos como ocurriría en Noviembre de 1939 saldándose el hecho con la muerte de dos de sus integrantes. Durante los años que permaneció activa tuvo, como es normal, bajas e incorporaciones. Entre sus hechos más destacados estuvo el asesinato en 1939 de un Cabo moro de Regulares; en Diciembre de 1940 incendiaron un chozo en el que murieron sus dos moradores; en 1942 asesinaron a un vecino de Boleros de Estepona (Málaga); en Mayo de 1943 asesinaron a dos administradores del multimillonario Juan March en las cercanías de la localidad de El Tesorillo (Cádiz); en Septiembre de 1945 asesinaron a un joven en la localidad de Los Palacios; en Octubre de 1945, cuando intentaban un secuestro en la localidad de Manilva, terminaron asesinando a la hija de la víctima y hiriendo a su mujer.

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Pedro Pérez (a) “Manolo el Rubio”.
Julián Moreno (a) “Morenos de Cortes”.

Pedro Pérez Hidalgo (a) “Manolo el Rubio” tendría también dilatado historial. La partida por él organizada comenzó a actuar en 1939 asesinando al propietario de un cortijo. En 1941, una vez que la Guardia Civil desmanteló la red que le apoyaba formada por quince colaboradores y que estaba ubicada en la localidad de Genalguacil, tuvo que trasladarse de zona uniéndose a la partida que dirigían los hermanos Francisco, Diego y Julián Moreno Barragán (a) “Morenos de Cortes” –partida especialmente sanguinaria contando en su haber el asesinato en Enero de 1941 del propietario, la esposa y un hijo de once meses de edad de un cortijo cercano a Jimena de la Frontera, para repetir el hecho en Junio asesinando a un guarda jurado a su esposa y a sus hijo, dejando gravemente herido a otra persona, en un cortijo de Alcalá de los Gazules y en  Agosto de 1945 asesinar a otro propietario de cortijo al negarse el rescate que habían pedido por él–, dedicándose a los secuestros y robos; también cometiendo varios asesinatos de los cuales “Manolo el Rubio” solía encargar Francisco Ocaña Quintero (a) “Ramoncito” cuyo aval para entrar a formar parte en Octubre de 1942 de la partida había sido, precisamente, el asesinato de un vecino suyo.

A veces actuando por su cuenta, es decir, separado de los “Morenos de Cortes”, “Manolo el Rubio” actuó en el Campo de Gibraltar, donde en Julio de 1944 daba muerte a un guardia civil, hiriendo gravemente a otro, y asesinando pocos días después al propietario de un cortijo de la localidad de Gaucín, en Octubre a otro de Jimena de la Frontera y al sobrino de otro que les hizo frente cuando intentaron robarle. En Junio de 1945, año en el que “Manolo el Rubio” decide denominar a su partida “Agrupación de Guerrilleros Stalingrado”, llevaba a cabo el “ajusticiamiento” de un vecino de Cortes de la Frontera. Hasta final de dicho año realizaría al menos cinco secuestros, uno de ellos en la persona de la esposa e hijo del propietario de un cortijo de la localidad de Los Barrios.

Bernabé López (a) “Bernabé”

A mediados de 1945 “Manolo el Rubio” comienza sus contactos con Bernabé López Calle (a) “Bernabé” –un ex-guardia civil de filiación comunista que se incorporó voluntario al Ejército rojo en el que al acabar la guerra ostentaba la graduación de Comandante– que dirigía una partida muy activa en el  Campo de Gibraltar que denominaba “Agrupación de Guerrilleros del Campo de Gibraltar”, con el que llegará a coordinarse hacia finales de año; durante estos momentos “Manolo el Rubio” engrosó su partida con varios fugados de la cárcel de Málaga, entre ellos se haría notar enseguida, designándole como su lugarteniente, José Chicón Martínez, que también había sido guardia civil y llegado a Comandante de las milicias rojas durante la guerra, al que en su nombramiento oficial “Manolo el Rubio” calificaba de “…antifascista cien por cien, y con una conducta intachable en su vida de luchador. Con camaradas como éste daremos un gran impulso al movimiento,…”, terminando el correspondiente alegato con una frase más que significativa de cuáles eran los propósitos de los terroristas comunistas hoy tildados de “luchadores por la libertad y la democracia”: “…¡Viva la guerra civil, que será la que implantará la República sin compromiso!…”.

En Marzo de 1946 “Manolo el Rubio” llevaba a cabo varios secuestros de los que llegó a obtener unas 120.000 pesetas de botín, bien que a cambio de perder cuatro de sus hombres en sendos encuentros con la Guardia Civil. Siguen luego otros secuestros, volviendo a sufrir nuevas bajas; de ellas siete de los suyos que optaron por entregarse a la Guardia Civil, entre ellos Chicón el “…antifascistas cien por cien…” que se convertiría en activo colaborador de la Benemérita. Durante 1947 y 1948 insiste en los secuestros, alguno de los cuales resulta muy productivo llegando a conseguir en total cerca del medio millón de pesetas; bien que otros fracasaron y además dieron lugar a enfrentamientos con la Guardia Civil en los que siempre perdió algún hombre.

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En Febrero de 1949 se celebraba en la Sierra de las Cabras (Cádiz), entre las localidades de Algar y Alcalá de los Gazules, una importante reunión de jefes de partida que presidió Manuel Abollado (a) “Orejitas”, enviado por la dirección del partido en Sevilla para procurar incentivar e impulsar el terrorismo en la zona que a pesar de todo no alcanzaba los niveles requeridos. A pesar de las dudas de varios de los presentes, entre los que a estas alturas cundía ya la desmoralización conscientes de que acabarían siendo “…cazados como conejos…”, se decidió refundir las dos agrupaciones junto con algunas partidas que actuaban por libre como la de los hermanos “Morenos de Corte”, surgiendo así la que se denominó “Agrupación de Guerrilleros Fermín Galán” –cuya zona de acción habitual sería entre Estepona y Tarifa–; redactándose las normas por las que debería regirse la nueva agrupación –para la que también se crearon símbolos y banderas– entre las cuales llama la atención las que obligaban a los terroristas a una “…obediencia ciega al estado mayor…” y más aún la obligación de aportar cada terrorista una cuota mensual de 200 pesetas para sostenimiento de los gastos generales. La agrupación quedó dividida en cuatro sectores geográficos.

Un guardia civil herido es evacuado por sus compañeros tras un enfrentamiento con una partida de terroristas.

No obstante todo lo decidido, poco tiempo tendrían sus autores de llevarlo a cabo. A los pocos meses, en Julio de ese mismo año, era detenido “Orejitas” y con él caía la práctica totalidad de la infraestructura del Partido en Jerez de la Frontera, Cádiz y Sevilla que eran esenciales para asegurar los suministros de la agrupación. Durante el resto de 1949 se producen aún algunos secuestros –el más execrable de ellos fue el asesinato de un niño de corta edad al que habían secuestrado, cuya familia no pudo reunir la cantidad exigida para su liberación–, incrementándose los enfrentamientos con la Guardia Civil, pues ya las partidas que quedaban se batían en retirada.

En Agosto de 1949 la agrupación sufría un considerable varapalo cuando la Guardia Civil conseguía desmantelar una red de apoyo, integrada por anarquistas, especializada, a cambio de dinero, en la elaboración de documentaciones falsas y la administración de una vía de escape a Tánger. Por ello, y por las constantes bajas, para finales de 1949 la “Agrupación Fermín Galán” estaba prácticamente desmantelada, quedando sólo por detener o eliminar a sus más representativos integrantes, los cuales conseguirían aún llevar a cabo en Diciembre el secuestro más productivo de toda la historia del terrorismo en Andalucía, al lograr un botín de 700.000 pesetas a cambio de la liberación de un adinerado vecino de Arcos de la Frontera.

Pero sería lo último que harían, pues las investigaciones oportunas dieron como resultado el descubrimiento del escondite de “Bernabé” y el grupo que le acompañaba, entre ellos Juan Francisco Domínguez Gómez (a) “Pedro el de Alcalá”, en las cercanías de la localidad de Medina-Sidonia, resultando del enfrentamiento consecuente dos muertos, uno de ellos “Bernabé” y varios detenidos, pudiendo no obstante escapar al amparo de la oscuridad alguno que otro entre ellos “Pedro el de Alcalá”. Perseguidos de cerca, en Febrero de 1950 se abatía a uno en Castellar de la Frontera (Cádiz), otro se entregaba  y en Mayo, en las cercanía del Hotel Reina Cristina de Algeciras, se abatía a tres más.

En Noviembre de dicho año se entregaría a la Guardia Civil de Zahara de los Membrillos (Cádiz) un terrorista que afirmaba haber dado muerte en una disputa a Miguel López Gracía (a) “Joseíto” y “Darío”, hijo del ya difunto “Bernabé”, permitiendo el hecho a la Benemérita, tras situar el correspondiente servicio de espera en el lugar donde yacía el cadáver, dar muerte a un terrorista que apareció por él y detener unos días después a otro en las cercanías. Además, de las informaciones obtenidas en tal servicio, se pudo descubrir que “Manolo el Rubio”, junto con sus más estrechos colaboradores, se ocultaba en un caserío de la localidad de Algatocín (Málaga). Presentada en él la Guardia Civil sobre las 20,30 h., se observó cómo llegaban al lugar “Manolo el Rubio” acompañado de cinco más, entre ellos “Pedro el de Alcalá”. Al resistirse a la detención se produjo un corto pero durísimo enfrentamiento armado en el cual fueron abatidos todos los terroristas.

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Otra partida especialmente activa en esta zona fue la dirigida por Diego Gómez García (a) “Diego el de la Justa”, natural de Teba (Málaga) –en cuyas cercanías actuaría con mayor frecuencia–, la cual formó después de haber matado en una discusión al propietario de las tierras que trabajaba, estando integrada por conocidos suyos, contando con buena dotación de armas automáticas.

En su haber llegarán a tener el asesinato, en Abril de 1940, del dueño de un cortijo; entre 1941 y 1943 cometerán tres asesinatos más; en Junio de 1946 asesinarán salvajemente al médico de la localidad de Ardales (Málaga) cuando se encontraba en una finca de su propiedad, escapando de milagro su hijo que pudo echar a correr; entre 1946 y 1949 lograrán realizar algunos secuestros de los que obtuvieron botines considerables: 100.000 pesetas en el Mayorazgo de Peñarrubia, 150.000 en Ardales y 100.000 en Teba. Definitivamente, en Mayo de 1949, a raíz de un secuestro frustrado, la partida sería cercada en la Sierra Artijicas consiguiéndose abatir a Diego, a otro y detener a dos más con lo que la partida quedó desecha.

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En Granada la tónica terrorista fue similar a la del resto de Andalucía, surgiendo nada más acabar la guerra, alimentándose de rojos que lograban fugarse de la cárcel o de los campos de trabajo del momento, en los que la vigilancia no era, ni mucho menos, ejemplar, ni por ello propia de una “dictadura” como ahora se pretende; además engrosarán las partidas, así como más aún las redes de enlaces y colaboradores, aquellos cuya ideología marxista les impulsaba a prestar ayuda a los terroristas.

Juan Fco. Medina (a) “Yatero”.
Salcedo Martínez
“Capitán Salcedo”.

Ejemplo de lo que hemos dicho fueron la primera de las partidas terroristas de la provincia que surgió ya en 1939 dirigida por Juan Francisco Medina García (a) “Yatero”, comunista que había acabado la guerra como Capitán del ejército rojo y que se acababa de fugar del campo de trabajo de Benalúa de Guadalix, al que enseguida se le unió Jesús Salcedo Martínez (a) “Capitán Salcedo”, también oficial del ejército rojo fugado del mismo campo, ocultándose los dos en Quéntar, pueblo natal del primero.

En Junio y Julio de 1940 se les unen otros, entre ellos dos peligrosos anarquistas, los hermanos José y Antonio Quero Robles, fugados de la cárcel de La Campana de Granada.

Entre 1942 y 1944, durante la primera fase del terrorismo, “Yatero” se dedica a los robos y secuestros, así como a aumentar la plantilla de su partida. En Marzo de 1945 tiene un duro enfrentamiento con la Guardia Civil en las cercanías de Tocón de Quéntar, consiguiendo dar muerte a tres guardias.

Francisco, José y Antonio Quero Robles
“Queros”.

En 1941 los hermanos “Queros” dejan la partida de “Yatero” por discrepancias con éste, marchando a Granada capital donde se esconden con la ayuda de numerosos amigos residentes en los barrios del Sacromonte y el Albaicín, procediendo durante varios meses a preparar sus futuros planes terroristas. En Julio de 1942, en unión de un tercero, cometen un asesinato y en Noviembre un atraco. En 1943 se les une otro hermano, Francisco, evadido de un campo de trabajo de Córdoba, así como otros dos fugados más. Desde ese instante su actividad se extiende de Granada capital a algunas localidades cercanas llegando a causar notable alarma entre la población, pues además de numerosos atracos llegaron a secuestrar, en Abril de 1943, al Gral. de Intendencia retirado Eduardo Estrada Ríos, por el que se pide a su hijo, Coronel del Ejército, un rescate de 500.000 pesetas, así como a asesinar a un inspector de Policía y en Noviembre a un colaborador de la Guardia Civil. En Mayo y Septiembre de 1944 cometen sendos asesinatos en Llano de la Perdiz en las personas de dos colaboradores de la Policía; en Noviembre, por el contrario, será el hijo de un industrial al que iban a secuestrar quien logre abatir a José Quero.

En los primeros días de Enero de 1945 se incorpora, llegado desde Francia, el cuarto hermano Quero, de nombre Pedro. El día 15 la Policía, que seguía la pista de cerca a la partida, logra saber que algunos de ellos, sin determinar quiénes, se encuentran en el número 28 de la Cuesta de San Antonio de la capital granadina, domicilio que es cercado convenientemente, momento en el que sus moradores abren fuego en cuanto se aperciben del hecho, iniciándose un intensísimo tiroteo. Ante la posibilidad de que resultara herido algún habitante de las casas colindantes, la Policía desaloja las más cercanas, encontrándose con la sorpresa de que los del número 26, que eran colaboradores de los “Queros”, se niegan a ello y comienzan a oponer resistencia armada. A continuación, las fuerzas del orden comienzan a demoler el número 28 con explosivos, una vez que los terroristas se habían negado reiteradamente a entregarse. No obstante lo cual, el tiroteo siguió intensísimo, mientras la Policía tenía que hacer uso de más cargas de explosivos. Tras unos instantes de incertidumbre, los terroristas pasaron a la parte trasera de una casa contigua donde, ante la imposibilidad de escapar, procedieron a suicidarse, recogiendo la Policía los cadáveres de seis hombres y una mujer, ésta amante de uno de ellos.

Tras lo anterior, continúan las investigaciones policiales que dan como resultado el descubrimiento, el 10 de Julio, del lugar donde se escondían los hermanos Quero en el barrio del Perchel Alto de Granada en una de las típicas cuevas del mismo. Establecido el correspondiente dispositivo policial, y cuando se estaba procediendo a desalojar a los vecinos de los inmuebles contiguos, uno de los terroristas comenzó a disparar y a intentar huir, siendo abatido por la Policía, logrando los hermanos Quero escapar en la confusión. Dos días después, de madrugada, era detecta su presencia de madrugada en el número 6 de la Placeta Aljibe de la Vieja del Albaicín granadino, domicilio del que los terroristas logran huir momentos antes de que llegaran las fuerzas del orden, abandonando en la vivienda una maleta con 200.000 pesetas.

Pero ya la Policía y la Guardia Civil, que actuaban conjuntamente, siguen a los terroristas de cerca logrando dar con uno de ellos en una cueva de la Fuente Cutí del Sacromonte, donde se produce un intenso tiroteo que da como resultado la muerte de un policía y heridas graves a otro. Conminado a rendirse, el terrorista se niega, lo que obliga a la Policía a emplear de nuevo métodos más expeditivos, colocando varias cargas de dinamita –en total hasta ocho kilos–, cuya explosión, sin embargo, no afectó al asediado por la disposición y fortaleza de la cueva. Tras doce horas de resistencia, agotado y consciente de la imposibilidad de escapar, Pedro Quero pidió un cigarro –que le fue entregado por la mujer de su hermano Francisco a la que la Policía había llevado allí para que intentara convencerle de que se entregara– y se suicidó.

En Enero de 1946 Francisco Quero, junto con Antonio Morales Rodríguez (a) “Palomica”, eran descubiertos cuando se escondían en el domicilio de un tercero, que al principio no estaba presente, acogidos por la mujer de este último. El enfrentamiento armado fue durísimo, muriendo en los primeros momentos Francisco Quero, así como un Sargento de la Guardia Civil y un policía. Reanudado el tiroteo, se consiguió herir y detener a “Palomica”, quien de todas formas moriría días después en el hospital por las heridas recibidas; también resultó muerto el matrimonio que les había dado cobijo, cuyos componentes se habían unido a los terroristas en su resistencia.

Antonio Quero

En Mayo de 1947, en el número 7 del Camino de Ronda de Granda capital, era localizado el último de los hermanos Quero, Antonio, junto con otros dos más. Tres días duró la resistencia de los terroristas. Uno de ellos cayó abatido por el fuego de la Policía; otro, José Mérida Robles (a) “El Catalán”, primo de los Quero, fue asesinado por la espalda por Antonio Quero cuando iba a entregarse; finalmente, Antonio Quero acabó suicidándose.

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Garrido Donaire
“Ollafría”.

En 1942 surgía la partida de Juan Garrido Donaire (a) “Ollafría”. Inicialmente sólo eran él y dos más, dedicándose a los atracos, hasta que en 1943 se les unieron otros dos fugados de un campo de trabajo, por lo ya se atrevieron a cometer dos secuestros, llegando los atracos a la decena. En 1944 recibían nuevas incorporaciones, aumentando sus acciones y manteniendo un enfrentamiento con la Guardia Civil en el que quedaron dos guardias mal heridos. En 1945 la partida recibe más terroristas de los fugados de un penal y de los que creían que al terminar la II Guerra Mundial los días del Régimen estaban contados, con los cuales aumentó su actividad llegando en tal año a cometer cuatro agresiones, quince secuestros y una veintena de atracos. Pero al mismo tiempo los enfrentamientos con la Guardia Civil aumentaron, abatiéndose en varios de ellos hasta a tres terroristas. Como represalia, el 25 de Julio asesinaron a un guardia civil que regresaba a su casa en motocicleta totalmente desprevenido, lo que provocó la correspondiente reacción de las fuerzas del orden que consiguieron cercar a dos de ellos y a dos enlaces en uno de sus campamentos, ubicado en una cueva cercana a la localidad de Colomera, la cual tuvo que ser volada con explosivos al negarse reiteradamente los terroristas a entregarse, muriendo los cuatro ocupantes de la misma. En Noviembre se registraba el abatimiento de dos terroristas, bien que a cambio de la vida de un Sargento de la Guardia Civil. En 1946, con la ayuda del PCE, que ya venía procurando someter a “Ollafría” a su disciplina, la partida, compuesta sólo por cuatro terroristas, una vez que los demás habían sido eliminados, redoblaba sus acciones cometiendo cuatro secuestros y una veintena de atracos; bien que a costa de uno de los terroristas abatido. Acosados por las fuerzas del orden, aunque reforzados por la incorporación de tres nuevos terroristas, que eran hermanos, a partir de ese instante sólo buscaron conseguir el dinero suficiente para poder huir al extranjero, lo que conseguirán en 1947 tras hacerse con botines que sumaban unas 400.000 pesetas, marchando “Ollafría” a Marruecos y los otros dos a Francia. 

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Similar a la anterior fue la partida de Rafael Castillo Clares (a) “Clares” que comenzó a actuar también en 1942, bien que con altibajos, pues desde el primer instante sufrió alguna baja en enfrentamientos con la Guardia Civil, dedicándose hasta 1945 a cometer algunos secuestros y atracos. En 1946, gracias a recibir

varias incorporaciones de nuevos terroristas, algunos fugados y otros desgajados de otras partidas, cometían un asesinato en la localidad de Güejar-Sierra, una decena de atracos y tres secuestros, momento en el que “Clares” accedió a someterse a la disciplina del partido pasando a integrarse en la “Agrupación Guerrillera de Granada”; esta partida adquiriría triste fama no sólo por sus atracos y secuestros que sólo en 1947 le proporcionarían casi 500.000 pesetas, sino sobre todo por el asesinato, el 8 de Enero de tal año, del Col. de Ingenieros Joaquín Miláns del Bosch y del Pino en la finca que poseía en la localidad de Güejar-Sierra. En Noviembre de 1947, tras un durísimo enfrentamiento con la Guardia Civil y agentes de la Policía, caerían abatidos en el término municipal de Cenes, muy cerca de Granada, “Clares” y su amante, más otros dos terroristas, la esposa de uno de ellos y la amante del otro; bien que a cambio de la vida de un Teniente de la Policía, así como de heridas graves a otros dos Oficiales de ella y heridas leves a cuatro más. Es sumamente curioso, y muestra de la enrevesada idiosincrasia de estos terroristas, el hecho de que, muerto “Clares”, fue sustituido por su hermano Félix, quien por discrepancias con la dirección de la agrupación terminaría entregándose a la Guardia Civil en Enero de 1948 junto a alguno de los suyos, colaborando después eficazmente con ella durante algunos meses, para luego volver al monte y terminar al poco siendo abatido a finales de tal año tras cometer un secuestro.

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Como en otros puntos de la geografía peninsular, fue a principios de 1946 cuando el PCE intentó tomar las riendas del terrorismo en la provincia de Málaga, articulando en ella la denominada “Agrupación Guerrillera de Málaga-Granada” o “Agrupación Roberto”, la más importante de Andalucía y posiblemente de las otras que hubo en España, cuya zona de actuación preferida fue la Costa del Sol, entre Motril y Málaga.

A principios de 1946 llegaba a Granada, procedente de Francia, José Meréndiz Victores (a) “Tarbes”, con la misión, encomendada por la dirección del partido, de organizar el terrorismo en dicha provincia, poniéndolo al servicio del conjunto del que se pretendía organizar en Andalucía. Tras varias reuniones con “Yatero”, del que consiguió su obediencia, bien es verdad que porque tal individuo era comunista convencido, así como de algún otro, como “Clares”, poco más lograría “Tarbes” debido a que como ya dijimos la idiosincrasia granadina, como la andaluza en general, era muy poco dada a someterse a disciplinas, y sí en cambio a actuar por libre y en propio beneficio. En sus intentos por dar forma al terrorismo en Granada, “Tarbes” esbozó un organigrama según el cual la “Agrupación Guerrillera de Granada” quedaba estructurada en dos “Compañías”: la primera integrada por las partidas de “Yatero” y “Clares”, y la segunda por la de Ramón Rodríguez López (a) “Rabaneo”, que hacía muy poco que había comenzado a actuar  en las Alpujarras al frente de ocho terroristas; durante 1946 “Rabaneo” sólo cometerá un asesinato en Motril y siete atracos, por lo que será sustituido por Francisco López Pérez (a) “Polopero” quien imprimirá a la partida nueva actividad, reunirá en ella a varios de los que vagaban desperdigados, impondrá una férrea disciplina y conseguirá numerosas nuevas incorporaciones.

Durante 1947 la agrupación granadina se vería prácticamente descabezada pues, mientras por un lado “Yatero” optó y consiguió huir a Francia tras haberse negado a entregar al partido los cuantiosos botines que venía obteniendo de sus secuestros y robos, por otro lado “Tarbes”, una vez que fue detenido a mediados de Enero de dicho año en Almería, no tuvo inconveniente alguno en colaborar con la Guardia Civil, lo que permitió desmantelar buena parte de la red de apoyo de la agrupación; “Tarbes” pagaría con su vida lo anterior, cuando en Marzo fuera asesinado por sus antiguos compañeros.

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Ramón Vías (a) “Madrileño”.

Destacable es también el historial de Ramón Vías Fernández (a) “Madrileño”. Natural de Vallecas (Madrid), inicialmente fue militante de la UGT, no teniendo nunca profesión conocida, dedicándose por entero al activismo marxista distinguiéndose en la Revolución de Octubre de 1934, tras de la cual se afilió al PCE. Pasó toda la guerra en retaguardia, al final de la cual huyó a Orán regresando a España clandestinamente a finales de Noviembre de 1944, desembarcando en la costa malagueña junto con un grupo de once terroristas, que habían sido precedidos por un importante cargamento de armas, con la misión de incentivar el terrorismo en la zona, constituyendo el embrión de lo que debía ser el “6º Batallón Guerrillero”.

Manuel Jurado (a) “Clemente”.
Antonio Jurado (a) “Felipe”.

Puesto manos a la obra, durante 1945 la partida de Vías cometía varios atracos, pero las investigaciones policiales lograban descubrir a uno de sus principales apoyos, Manuel Jurado Martín (a) “Clemente”, vecino de Torrox –su hermano Antonio (a) “Felipe” también formaba parte de la partida siendo persona de especialmente violento motivo por el cual llegó a tener serios problemas con otros miembros de la misma–, que estaba el libertad desde 1942 beneficiado por un indulto a pesar de haber sido condenado a seis años por sus actividades comunistas. Cuando las fuerzas del orden van a detenerle, tanto él como su hermano y el resto de la célula que dirigía logran huir al monte dando así comienzo a sus actividades terroristas.

En Septiembre de 1946 la Guardia Civil lograba detener al “Madrileño” en las cercanías de la localidad de Alcaucín (Málaga). Tras su detención se consiguió cercar en la Sierra Tejeda a una partida recién llegada de Argelia, lográndose abatir a seis terroristas, bien que para ello hizo falta que la Guardia Civil de la zona fuera reforzada con una unidad de Regulares por allí aposentada. Ingresado en prisión a la espera de juicio, el “Madrileño” consiguió escapar, siendo de todas formas detenido nuevamente a los pocos días. En Mayo de 1947, el “Madrileño” volvió a fugarse de la cárcel de Málaga, esta vez junto a otros veinticuatro presos más tras excavar un túnel de treinta metros de largo. De nuevo descubierto su escondite, esta vez en el barrio de la Florida de Málaga, resultó por fin abatido junto a otros tres terroristas más; pocos días después eran igualmente abatidos otros cuatro de aquellos que se habían evadido de la cárcel con él.

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Mientras tanto, aquel pretendido “6º Batallón” que el “Madrileño” debió haber creado comenzaba su andadura dirigido por Manuel Jurado Martín (a) “Clemente”, quien, entre otras acciones, en Diciembre de 1945 asesinaba a un vecino de Alcaucín después de robarle; en Febrero de 1946 atentaba contra el alcalde de Torrox (Málaga) y, a finales de Agosto de ese año, cuando intentaban robar en un cortijo en las cercanías de la localidad de Frigiliana (Málaga), terminaban asesinando a su dueño y al guarda.

Muñoz Lozano
“Roberto”.

A pesar de que “Clemente” había logrado poner en marcha el “6º Batallón”, la dirección del PCE designó a José Muñoz Lozano (a) “Roberto” –usaba varios nombres además del citado, entre ellos el de Juan José Romero Pérez, sin que se sepa cuál era verdadero o si ambos eran falsos–, fanático comunista, para ponerlo a su frente, pues tenía experiencia ya que llevaba actuando desde Junio de 1946 en tierras malagueñas junto con otros dos más, pero que a pesar de lo escaso de su partida se venía mostrando muy activo, siendo además muy disciplinado; de él, el jefe de la Guardia Civil de la zona diría “…con los poderes que le entregó el Partido y sus condiciones de carácter, inteligencia y dotes de mando,… consiguió rápidamente hacerse respetar por todos, organizando los grupos de rebeldes y formando el esqueleto de dos batallones… dotándolos de cuadros de su confianza y constituyendo todo ello la titulada “Agrupación de Guerrilleros de Granada -Málaga”…”.

José Centurión (a) “Centurión” (Foto del servicio militar)

Bajo la dirección de “Roberto” el “6ª Batallón” creció con rapidez de forma que a comienzos de 1947 contaba ya con veintiocho integrantes. En Febrero de tal año secuestraban a Félix Castán, alcalde de Torrox, cuando jugaba a las cartas en una taberna del pueblo, asesinándolo de inmediato en las afueras del mismo. En Marzo hacían lo mismo con un vecino de Fuentes del Esparto de Nerja por sospechar que iba a delatarlos. Tras ello, llevan a cabo varios sustanciosos secuestros. En todo lo anterior se distinguió José Centurión Jiménez (a) “Centurión”, uno de los lugartenientes de “Roberto” y a su vez jefe de una partida. A finales de Julio preparaban una emboscada a una pareja de la Guardia Civil, matando a uno de ellos. En Agosto asesinaban a un vecino de la localidad de Acebuchal de Cómpeta (Málaga) cuya familia no pudo pagar el rescate que por él pedían los terroristas.

Es en esos momentos cuando “Roberto” manda “ajusticiar” a dos de los suyos que venían criticando sus órdenes, presuponiendo de que podían desertar en cualquier momento, iniciando así una práctica que será habitual a partir de entonces basada siempre en las informaciones que le suministraba la red de hombres de su confianza que distribuyó por las partidas; cuando se sospechaba de alguno, “Roberto” analizaba con su más allegados dichas informaciones y procedía a “juzgar” y “sentenciar” al “acusado” que era ejecutado de inmediato para lo cual se pedían voluntarios a los que se suministraba una pequeña y delgada cuerda –incluso hecha de hierbas o raíces trenzadas– que se enrollaba en el cuello de la víctima, a la cual se colocaba boca abajo en el suelo de forma que mientras dos tiraban de cada extremo de la cuerda, otro inmovilizaba al sentenciado poniéndole la pierna en la espalda y un cuarto terrorista le sujetaba por los pies. Serán una veintena los terroristas mandados “ajusticiar” por “Roberto” mediante este cruel procedimiento, a lo largo de su carrera. Algunos de ellos fueron Antonio Sánchez Martín (a) “Tejero”, Miguel Martínez López (a) “Mundo” y “Majoleto”, Rafael Llamas González (a) “Llamas” e “Hijo de la Pulida”, José Pérez Pita(a) “Gatico”, Antonio Corpas Molina (a) “Caserío” y “Braulio”, Juan Núñez Pérez (a) “Luis” y “Cuchillitas”, Antonio Extremera Jiménez (a) “Serpentino”, Vicente González Jiménez (a) “Harina” y “Gabriel”, Enrique Moreno Pérez (a) “Machero” y varios más.

En Agosto de 1947 “Roberto”, personalmente, asesinaba a un guardia civil en la localidad de La Rábita de Torrox cuando le sorprendió desprevenido, pues iba a dicha localidad a hacer unas simples gestiones. Pocos días después la partida asesinaba al propietario de un cortijo de la localidad de Frigiliana al no disponer de las 150.000 pesetas que le exigían.

Mientras en Octubre, en las inmediaciones de Cristo Chico, la Guardia Civil lograba abatir a cuatro terroristas, pocos día después, como represalia, la partida de “Roberto” emboscaba a una pareja de la Benemérita consiguiendo asesinar a los dos guardias. En Diciembre, tras conseguir 95.000 pesetas por un secuestro, eran abatidos cuatro terroristas.

Todo lo anterior hizo que la partida de “Roberto”, debido a la fama que conseguía su jefe, experimentara un notable crecimiento logrando alcanzar a finales de 1947 los 124 componentes, momento en el que “Roberto” se decidió a formar su propia agrupación de “guerrilleros” que bautizó como de “Granada-Málaga” –sería más conocida como “Agrupación Roberto”–, que estructuró en un Grupo de Enlace –en realidad su guardia pretoriana y hombres de máxima confianza– y dos “batallones” –6º, 7º–, uno con zona de actuación en Granada y el otro en Málaga, preferentemente; en 1948, constituirá un tercer batallón, el 8º, una vez se le una la partida de Francisco López Pérez (a) “Polopero”.

Muy fortalecido en todos los aspectos, tan sólo en el mes de Diciembre de 1947 “Roberto” y sus partidas cometerán cuatro secuestros y cuatro asesinatos, además de conseguir causar a la Benemérita dieciséis bajas entre muertos y heridos en varios enfrentamientos. Lo anterior, unido a la férrea disciplina que impuso, así como a que los terroristas aumentaban su experiencia volviéndose más eficaces, no hizo sino incrementar la fama de “Roberto” y con ello lograr nuevas incorporaciones. También, no cabe duda, porque al disponer de considerables fondos, producto de sus exitosos robos y secuestros, le permitía disponer de una extensísima y muy eficaz red de enlaces y colaboradores en muchas localidades de Málaga y Granada; asimismo, dichas redes aumentaron conforme se conoció que quien se negaba a colaborar era inmediatamente “ajusticiado”, práctica a la que el propio “Roberto” se encargó de dar amplia publicidad, llegando incluso a conseguir que la Guardia Civil perdiera muchos de sus informadores por el miedo a ser represaliados por los terroristas. Por todo lo cual, a finales de 1948 “Roberto” contaba ya con 160 terroristas; ese año perdió once al ser abatidos por la Guardia Civil y dieciséis que prefirieron desertar debido al clima de terror que se vivía en la agrupación. Prácticamente dueño y señor de las provincias de Granada y Málaga, “Roberto” imponía en buena parte de ellas, por las buenas o las malas, su ley. Incluso llegó a uniformar a sus hombres dotándolos de boina, cazadora, pantalón de pana y botas de campo.

Durante 1948 la partida de “Roberto” cometió siete atracos y dieciséis secuestros llegando sus botines a superar el millón de pesetas; además, cometieron quince asesinatos y en sendos enfrentamientos con las fuerzas del orden dieron muerte a un guardia civil, consiguiendo también aniquilar a todo un pelotón de Infantería –mataron al Cabo 1º que lo mandaba y a siete soldados, dejando otros cinco heridos– que actuaban en apoyo de la Benemérita.

Tte. Col. Eulogio Limia Pérez

El año 1949 marca el punto álgido de la “Agrupación Roberto” en todos los sentidos. Llegó a disponer de hasta 200 integrantes, bien que perdió 52 de ellos entre enfrentamientos con la Guardia Civil, desertores y “ajusticiados”. La actividad de la agrupación y su actos, así como el terror que cundía entre la población, obligó a las autoridades a declarar en Octubre en las dos provincias afectadas el “estado de guerra”, entregándose el mando de la Guardia Civil de la zona al Tte. Col. Eulogio Limia Pérez, posiblemente uno de los más resolutivos y experimentados jefes de la Benemérita en la lucha contra-terrorista; para ese instante “Roberto” dirigía a 109 hombres; durante 1949 la “Agrupación Roberto” llevaría a cabo once asesinatos –entre ellos cuatro “ajusticiamientos” de otros tantos terroristas–, catorce secuestros y siete atracos con un botín de millón y medio de pesetas.

El Tte. Col. Limia, además de proceder a una profunda reorganización de la fuerzas bajo su mando, sabía que buena parte del éxito de “Roberto” se debía a que contaba, como hemos dicho, con una amplísima red de enlaces y colaboradores de la cual “Roberto” se valía para obtener medios de vida y valiosas informaciones “…ropas y alimentos que la Agrupación pagaba con el dinero de los secuestros…” (Declaraciones del Tte. Col. Limia). Por ejemplo, era frecuente que miembros de las redes de apoyo, de forma aislada, subieran durante la noche hasta lugares convenidos de la sierra portando cargas de veinte o treinta kilogramos de suministros de comida, prendas de abrigo y otras de vestir, efectos de aseo, material sanitario, etc.; por cada servicio de avituallamiento de los que hemos descrito en el párrafo anterior, el enlace recibía 50 pesetas si iban a pie, mientras los que disponían de caballo o mula, como podían entregar más carga recibían 150 pesetas. Para conocer con detalle quiénes formaban tales redes, el Tte. Col Limia dio orden de dejar de proceder contra los sospechosos, lo que incluyó dejar de detenerlos, aún de forma preventiva, para que al no verse acosados se confiaran creyendo que nadie les perseguía y que por ello estaban seguros “…prohibición que se ordenó de efectuar detenciones de complicados, encaminándose dicha acción a descubrir las organizaciones (de apoyo) y enlaces y confidentes… sin practicar detenciones ni un solo interrogatorio, ni detención de los culpables… descubriéndose dichas organizaciones tan sólo por medio de confidentes sin que se apercibiesen de ello los responsables…”. Ello permitió realizar un trabajo paciente y sigiloso de búsqueda de información mediante la potenciación de los informadores propios; de esta forma, poco a poco la Guardia Civil fue elaborando un completo y exacto mapa de quiénes pertenecían a dichas redes, cuál era su labor en ellas y qué medios y canales utilizaban para llevarlas a cabo.

Otra de las técnicas de “Roberto” para lograr los indudables éxitos que había conseguido era la de cubrir las bajas que se le producían en los casi constantes enfrentamientos de las partidas con las fuerzas del orden abonando “… espléndidas gratificaciones a los que les auxiliaban, distribuyendo de cuando en cuando a cada bandolero la cantidad de 500 pesetas y dando otra cantidades y auxilios a las familias necesitadas de los forajidos y a los enfermos, lo que constituía un aliciente para extender las organizaciones comunistas y atraer voluntarios a la Sierra… hasta tal punto que para las familias de los bandoleros constituía una solución económica el tener a sus maridos o hijos en la Sierra…” (Declaraciones del Tte. Col. Limia). Para neutralizar lo anterior, Limia ordenó “…detener a las esposas y padres de todos los bandoleros y adoptar medidas contra sus haciendas, contrarrestando así el estímulo que provocaba el dinero…” recibían de los terroristas; dinero obtenido, como hemos dicho, de sus atracos y secuestros.

Destacamento de la Guardia Civil en Sierra Nevada.

Existían en ambas provincias –como había ocurrido en otras–, buen número de ex-terroristas que, después de que se hubieran presentado voluntariamente a la fuerzas del orden, si sus crímenes no eran de sangre quedaban en libertad –muchos de ellos sin tener siquiera que colaborar con la Guardia Civil en la detención de sus ex-compañeros–; muestra patente de que la tan denostada “dictadura” no lo era, sino todo lo contrario, que sabía cuándo y cómo utilizar métodos para procurar el abandono de las armas de los terroristas arrepentidos. Pero el Tte. Col. Limia sospechaba que no pocos colaboraban, más o menos activamente, con los terrorista activos, así como que dichas medidas de atracción y reinserción aplicadas hasta ahora suponían un “…aliciente para los individuos que se incorporaban a las partidas de la Sierra, pues por medio de esta táctica de atracción tenían asegurado el regreso a sus pueblos cuando se cansasen de la vida en la Sierra…”; privándoles de tal posibilidad, les privaba de la forma más segura y cómoda de salvar la vida, por lo cual, Limia dio orden de “…detener a todos los ex-bandoleros que en años anteriores se habían presentado… y que se encontraban en libertad en sus pueblos sin prestar ninguna clase de servicios…”.

Después de casi un año de poner en práctica todo lo anterior “…llegó al 18 de Agosto de 1950, (fecha) en que habiéndoseles causado a la partida de la Sierra en encuentros con la fuerza, hasta esa fecha, 49 bajas, de ellas 39 muertos, tres capturados y siete presentados, y teniendo terminados los trabajos de información que permitían conocer en su totalidad los componentes de la organizaciones comunistas y de apoyo a los forajidos que mantenían la recluta del cabecilla en los pueblos de Salar y Loja (ambos de Granada), se eligió este momento para efectuar las detenciones simultáneas de todos los responsables, concentrando por la noche más de 300 guardias para rodear ambos pueblos, lo que se ejecutó con tal sigilo (que produjo) el resultado más satisfactorio, deteniéndose en el pueblo de Salar a 93 individuos y en el de Loja a 61, huyendo  la Sierra e incorporándose a las partidas tan sólo ocho que se hallaban ausentes de sus domicilios la noche del cerco, cuyo resultado acusa la exactitud de la información, por cuanto no quedó ningún individuo con responsabilidad que no fuese detenido, sin que posteriormente hubiera huido ningún individuo más…” (Declaraciones del Tte. Col. Limia); en Diciembre del mismo año la Guardia Civil procedería a desarticular otra red menor que las anteriores en la localidad de Huétor-Tajar.

Así, “Roberto” quedó, de golpe, sin redes de apoyo en Granada y, por ello, prácticamente abandonado a su suerte; no obstante lo cual, durante la primera mitad de 1950 “Roberto” contabilizaría la incorporación de medio centenar de nuevos terroristas, entre Granada y Málaga, llegando a disponer de 165 en total, trasladando su cuartel general de la serranía malagueña a la sierra de Loja (Granada) en la que creía que iba a estar más seguro.

Pero a partir de Agosto, tras la operación del Tte. Col. Limia, todo iba a cambiar. Cundió la desmoralización entre los terroristas que sabían ya que no tenían otra salida que caer abatidos por las fuerzas del orden; sabían también que sus familiares ya no disfrutaban de la libertad y beneficios económicos que tenían hasta hacía muy poco; sabían que las haciendas de padres y esposas habían sido confiscadas; y sabían también que los servicios de información de la Guardia Civil funcionaban a pleno rendimiento y que su eficacia era patente, aumentando los encuentros con ella de los cuales siempre salían mal parados.

Para hacer frente a la nueva situación “Roberto” convocó una asamblea general en la Sierra de Loja a la que concurrieron 90 terroristas. Reorganizó su despliegue y las partidas que componían su agrupación y designó nuevos jefes. Pero nada daría resultado, toda vez que con los golpes recibidos, la eficacia de la Guardia Civil se multiplicó de forma exponencial, de manera que en la segunda mitad de 1950, además de no registrar nuevas incorporaciones, la “Agrupación Roberto” perdía 66 hombres de los cuales 42 fueron abatidos en Granada, cuatro en Málaga, seis en Córdoba, dos asesinados por un confidente, dos desertaron y diez “ajusticiados” por orden de “Roberto”. Todo ello obligó a éste y a los restos de su agrupación a huir de Loja refugiándose en la sierras de Tejeda y Almijara, a caballo entre Málaga y Granada.

A finales de 1950 la “Agrupación Roberto” estaba aún integrada por 94 terroristas, pero carecía de los apoyos de las que en otros momentos habían sido extensas redes de colaboradores, prácticamente todas desmanteladas –a comienzos de 1950 habían sido detenidos un centenar de enlaces y colaboradores de varios pueblos del sur de las sierras de Tejeda y Almijara–, por lo que los pocos que le quedaban tenían que actuar con mucha prudencia para no ser detenidos, lo que implicaba una considerable disminución de su eficacia, repercutiendo notablemente en los suministros, tanto de medios de vida como de informaciones, lo que unido al hecho de que habían sido abatidos en enfrentamientos con la Guardia Civil buena parte de sus subalternos de mayor confianza y experiencia, a “Roberto” no le quedó más remedio que improvisar y designar nuevos mandos que ya no eran aquellos seguros y eficaces que tuvo también en su día.

Manuel Jurado (a) “Clemente”.
Antonio Jurado (a) “Felipe”.

Consciente de que el final no podía estar muy lejos, “Roberto” convocó otra gran reunión en la cual, tras exponer con claridad sus pensamientos, terminó por dejar libertad para que cada cual actuara como mejor considerase, incluyendo la posibilidad de abandonar las actividades terroristas. Tal decisión fue inmediatamente criticada con suma dureza por algunos, lo que trajo como consecuencia la pérdida de prestigio de “Roberto” quien, aunque teóricamente seguía siendo el jefe, en la práctica ya no lo sería. Así pues, la reunión sólo sirvió para dividir a unos y a otros, inyectar en todos grandes dosis de desmoralización y otras no menores de confusión y desconfianza. Lo último se iba a traducir en un espectacular aumento de los “ajusticiamientos” de aquellos de los que por el motivo que fuera se sospechaba que iban a entregarse a las fuerzas del orden, de forma que durante 1950 los nuevos hombres fuertes de la agrupación, los hermanos Antonio y Manuel Jurado Martín (a) “Felipe” y “Clemente”, respectivamente, ordenaban el “ajusticiamiento” de quince de sus compañeros, de los que, por un motivo u otro sospechaban, fundada o infundadamente, que podían estar pensando en entregarse a la fuerzas del orden, haciendo constar sus muertes, en el colmo del cinismo, como “bajas ante el enemigo”, instaurando así, bien que a la desesperada, un régimen de terror en las partidas si cabe aún peor que el que impusiera “Roberto”.

No obstante lo dicho, la peligrosidad de algunas de las partidas siguió siendo enorme. Entre otras acciones cabe destacar, por lo alevoso del caso, el asesinato en Agosto de 1950 del propietario de un cortijo del término municipal de Alfarnate (Málaga) que había sido secuestrado y del guarda del mismo que, por encargo de la familia, había llevado a los secuestradores las 500.000 pesetas del rescate de aquél.

Pero la eficacia de la Guardia Civil, si ya en 1950 había sido elevadísima logrando abatir a cerca de una treintena de terroristas, en 1951 aún iría a más, de forma que sólo en el mes de Enero de tal año se lograría abatir a catorce en tan sólo dos operaciones.

Para acelerar la desarticulación definitiva de la “Agrupación Roberto”, el Tte. Col. Limia creyó llegado el momento de emplear el arma psicológica y ordenó una amplia campaña propagandística en la que se repartieron miles de octavillas tituladas “A los bandoleros engañados” en las que, junto a una relación muy detallada –constando nombres, apodos, fechas y lugares– de la suerte que habían corrido muchos de sus compañeros desde Noviembre de 1949 hasta febrero de 1951 –dicha relación era realmente demoledora: 68 abatidos por las fuerzas del orden, 30 capturados y 15 asesinados por orden de “Roberto”, “Felipe” o “Clemente”–, el jefe de la Benemérita decía “…a los que, engañados o arrepentidos, se encuentren en rebeldía en la Sierra, para brindarles la ocasión para que depongan su actitud y se presenten a nuestras fuerzas, con la garantía de que les serán respetadas las vidas… prueba de conmiseración y sentimiento humanitario, precisamente en el momento en que la banda que manda el tirano y criminal “Roberto” está próxima a desmoronarse y sucumbir… Vuestros días, pues, están contados. Os aplastaremos definitivamente dentro de pocos meses y os ofrezco esta única ocasión de salvar la vida… Ese pájaro (“Roberto”) es sólo un vividor, que huyendo de la justicia por culpas pasadas, pretende… buscarse una posición a costa de vuestra sangre… tratando de adquirir la cantidad necesaria para huir al extranjero… mientras vosotros perdéis la vida… y en pago de esos servicios os ahorca de cuando en cuando como bestias. Mientras tanto, vuestras familias en la cárcel, vuestros hijos y vuestras mujeres, sin pan y con el dolor de esperar a cada momento la llegada de vuestro cadáver. Sed hombres como españoles y liquidad de una vez a ese déspota criminal y a sus tres o cuatro esbirros… Los jefes de partida que tampoco se fíen, pues secretamente en todas hay un espía que va tomando nota  de las conversaciones y comportamiento de todos, para después el tirano aplicaros la soga al cuello… Todo el que se presente, no crea que va a pasearse por su pueblo como si nada hubiese ocurrido, pues tiene que demostrar su arrepentimiento y atenuar sus culpas pasadas, colaborando con entusiasmo al rápido exterminio de los recalcitrantes que se queden en la Sierra. Aún podéis rehacer vuestras vidas y llegar a ser ciudadanos honrados. ¡Viva España!”. Ni que decir tienen que la octavilla consiguió que aumentaran las deserciones en la agrupación.

Pero junto a las deserciones, la Guardia Civil seguiría logrando abatir a no pocos terroristas de forma que para mediados de 1951 la “Agrupación Roberto”, entre terrorista activos y enlaces, no pasaba de la treintena. Ante tan grave situación, “Roberto” optó en Junio por marchar a Madrid para consultar con la dirección de partido en la capital de España sobre lo que debía hacerse. Pero a través de la eficaz red de informadores que manejaba ya desde hace tiempo la Guardia Civil, se consiguió conocer no sólo las particularidades del viaje, sino mejor aún el lugar de Madrid en que se escondía, consiguiendo un grupo especialmente designado de guardias civiles malagueños, al mando de un Sargento, detenerle cuando caminaba por la Plaza de España; junto a él se detuvo a otro terrorista que iba acompañado, a su vez, de su amante.

Debido a la importancia del hecho y a sus evidentes consecuencias, se decidió mantener en absoluto secreto la detención de “Roberto” con la esperanza de poder llegar hasta los hermanos Jurado Martín que, aun en la penosa situación en que se encontraba la agrupación, seguían cometiendo tropelías: por ejemplo el asesinato de un secuestrado cuya familia no pudo entregar la cantidad que por su liberación se pidió.

Además de otros terroristas abatidos durante el segundo semestre de 1951, para finales de tal año se preparó pacientemente la detención, o en su caso eliminación, de los restos de la “Agrupación Roberto”. Efectivamente, a través de algunos de los enlaces que aún quedaban activos, a los que se logró engañar, la Guardia Civil de Málaga hizo creer a “Clemente”, y al grupo que dirigía, que “Roberto”, desde Madrid, había organizado todo para que abandonaran la Sierra, se trasladaran a Málaga y, desde ella, marcharan al extranjero. “Clemente” aceptó la maniobra, de cuya veracidad no llegó a dudar en ningún momento, pues incluso se le hizo llegar la documentación y medios para el traslado citado. Llegados a Málaga, los terroristas arribaron al lugar donde, según lo convenido, les esperaba un camión, sin saber que en realidad el vehículo había sido fletado por la Guardia Civil, que el contacto que los recibió era un guardia civil y que los obreros que pululaban por las cercanías también lo eran. Siguiendo las instrucciones del “contacto”, el primero de los días indicados subieron al camión dos de los terroristas, los cuales, una vez hubo arrancado y con los terroristas ocultos por su lona, fueron detenidos. En días posteriores, según se había convenido, fue repitiéndose la misma maniobra, cayendo en manos de la Benemérita por tal procedimiento diez de los doce integrantes de la partida, “Clemente” incluido; otros dos no cayeron en el engaño, pero descubiertos en su escondite uno fue abatido y el otro detenido.

Los pocos que habían quedado esparcidos en el monte terminarían siendo abatidos o detenidos durante el primer semestre de 1952 –varios se entregaron–, dándose entonces por definitivamente extinguido el terrorismo en la provincia de Málaga y Granada, sin duda las dos provincias en las que más incidencia tuvo tan triste y trágico fenómeno, de lo que da fe el siguiente balance:

Terroristas
Muertos

Capturados heridos

Entregados

Detenidos

Enlaces y colaboradores detenidos

Granada

155

35

72

140

1.883

Málaga

186

23

87

150

2.103

Totales

341

58

159

290

3.986

El costo fue, sin duda, también elevadísimo, pues en 304 enfrentamientos armados con los terroristas resultaron muertos 53 guardias civiles, 6 policías y 15 militares, y heridos 61 guardias, 5 policías y 19 militares.

-o-

Por lo que se refiere a la provincia de Almería, destacó en ella la partida dirigida por Juan Nieto Martínez (a) “Cuco”, militante comunista que se había fugado de la cárcel ubicada en la localidad de Gérgal en Julio de 1939 y que en compañía de otro permaneció oculto hasta que en Marzo de 1942, al frente de seis terroristas, cometía su primera acción consistente en el atraco a varios vecinos de la localidad de Santafé de Mondújar, asesinando a uno de ellos que se resistió. Las correspondientes investigaciones dieron en pocos días como resultado la detención del autor material del crimen, así como la desarticulación de una célula comunista que, ubicada en la capital almeriense, servía de apoyo a la partida del “Cuco”, el cual se vio obligado a internarse en la Sierra de Gádor. En Noviembre de ese mismo año el “Cuco” y los suyos “toman” la pequeña localidad de Velefique durante un par de horas, periodo en el que roban a varios de sus vecinos  y obligan a todos a proferir gritos a favor de la república, propinando una durísima paliza al maestro del pueblo que se negó a ello. En Diciembre robaban los fondos del ayuntamiento de la localidad de Bentarique. En Marzo de 1943 eran abatidos dos de los del “Cuco” en las cercanías de Gérgal, siguiendo la partida cometiendo robos y algún secuestro, rematados con palizas a vecinos que encontraban trabajando en solitario.

A mediados de Octubre de 1945, el “Cuco” reducía sus actividades, por un lado forzado por el acoso de las fuerzas del orden y, por otro, porque la dirección del partido le había prometido enviarle refuerzos desde Orán, prefiriendo esperar a que llegaran. Sin Embargo, aunque efectivamente llegaron once terroristas en un falucho a la playa de Punta de Baños, al oeste del golfo de Almería, no consiguieron contactar con los del “Cuco” y, tras varias peripecias, detectada su presencia por la Guardia Civil, terminaron siendo abatidos en Diciembre conforme se iba dando con ellos. Al verse sin los refuerzos, el “Cuco” no tuvo más remedio que permanecer inactivo varios meses.

En Octubre encargó a tres de los suyos que llevaran a cabo varios atracos en Alhama y Alhabia, pero los vecinos reaccionaron y, junto con la Guardia Civil, se organizó un grupo que salió en su persecución, consiguiendo dos de ellos escapar, mientras que quien dirigía la partida, José Martínez Martínez (a) “Carahermosa”, se suicidaba en la cueva en la que se había refugiado después de lograr matar a un guardia civil y poco antes de que se fueran a prender los 200 litros de gasolina mezclada con agua que se había introducido en la cueva.

El taxista Alfredo Fernández González.

El 23 de Junio de ese mismo año una pareja de la Guardia Civil, al anochecer, paró un taxi en la carretera que va de Níjar a Almería con el objeto de identificar a sus ocupantes, que no eran otros que el “Cuco” y tres de los suyos que iban a la citada capital con la intención de ocultarse en ella a la espera de poder embarcarse para huir a Orán. Sin dar tiempo a reaccionar, los terroristas abrieron fuego contra los guardias matando a uno de ellos en el acto, mientras que el otro, aunque herido grave –de hecho moriría pocas horas después–  lograba abatir a uno de los terroristas; en el tiroteo murió también el taxista, Alfredo Fernández González.

Puesta en alerta la Guardia Civil de la capital, suponiendo que el “Cuco” y los suyos iban a utilizar alguna falúa para huir a Orán, se montaron los oportunos servicios de vigilancia consiguiendo dar con la casa en la que se ocultaban los terroristas. Cuando acudieron a ella los guardias, los terroristas se dieron cuenta e intentaron escapar a través de la azotea, lo cual fue advertido por el Teniente Pedro Martos Carricondo que salió en su persecución consiguiendo herirlos, bien que cuando se acercó a ellos el “Cuco” abrió fuego contra él matándolo.

Seguidos de cerca, los tres terroristas fueron definitivamente apresados, así como la dos propietarias de la vivienda donde habían intentado ocultarse. Los demás de la partida del “Cuco” permanecieron durante algún tiempo en las cercanías de la localidad de Tabernas cometiendo algunos robos, en uno de los cuales las víctimas consiguieron apresar a uno de ellos; el resto lograrían huir al extranjero dirigidos por Antonio López Moya (a) “Moya”, que había sido durante la guerra Comandante del ejército rojo.

Continuará

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